Odontología
Me duelen los dientes con el frío: ¿por qué aparece la sensibilidad dental y cómo se quita?
·Clínica Soto de la Moraleja
Pides un vaso de agua con hielo, das el primer sorbo y un latigazo te atraviesa un diente. O te tomas un helado y notas una punzada corta, pero tan molesta que acabas masticando siempre del mismo lado. Si te suena, tienes sensibilidad dental, y es uno de los motivos de consulta que más se repiten, sobre todo en cuanto bajan las temperaturas.
La buena noticia es que casi siempre tiene solución. La menos buena es que la sensibilidad no es una enfermedad en sí misma: es un síntoma, y detrás puede haber cinco o seis causas distintas. Por eso hay quien nota un cambio enorme con una pasta para dientes sensibles y quien lleva tres tubos gastados sin notar nada. En Clínica Soto de la Moraleja, en Alcobendas, lo primero que hacemos no es tapar el dolor, sino averiguar de dónde sale. Te contamos cómo lo miramos.
¿Por qué duele un diente cuando entra el frío?
El diente tiene tres capas. Por fuera está el esmalte, el tejido más duro del cuerpo, que no tiene sensibilidad. Debajo está la dentina, atravesada por miles de canales microscópicos llenos de líquido, los túbulos dentinarios, que comunican con el interior. Y en el centro está la pulpa, donde vive el nervio.
Mientras el esmalte por arriba y la encía por abajo cubren bien la dentina, no notas nada. Cuando esa dentina queda expuesta, el frío, el calor, lo dulce, lo ácido o incluso el aire al respirar mueven el líquido de esos canales, y el nervio interpreta ese movimiento como un pinchazo. De ahí que la sensibilidad tenga un patrón tan reconocible: aparece de golpe, es intensa y desaparece en dos o tres segundos en cuanto retiras el estímulo.
Ese matiz de los dos o tres segundos vale oro para el diagnóstico. Un dolor que se dispara y se va enseguida suele ser sensibilidad. Un dolor que se queda dando vueltas un minuto largo, que te despierta por la noche o que aparece sin que nadie lo provoque es otra cosa, y conviene mirarlo pronto.
Las causas más frecuentes de los dientes sensibles
La encía se ha retirado y ha dejado el cuello del diente al aire
Es la causa número uno en adultos. En la raíz no hay esmalte, hay cemento, una capa mucho más fina y permeable. Cuando la encía se desplaza hacia abajo, ese cuello queda expuesto y la dentina está prácticamente a flor de piel. Se nota porque el diente se ve más largo y porque al pasar la uña por la unión con la encía se aprecia un escalón. Suele ir de la mano de enfermedad de las encías, y ahí el tratamiento no es una pasta: es tratar la encía.
Cepillarse con demasiada fuerza
Frotar en horizontal, apretando y con un cepillo duro desgasta el cuello del diente y empuja la encía hacia atrás. Es un clásico en gente muy meticulosa con su higiene, que se cepilla mucho y bien intencionadamente mal. El desgaste tiene una forma característica, en cuña, justo en la línea de la encía.
Apretar o rechinar los dientes
El bruxismo va limando el esmalte de las superficies de masticación y de los bordes, y con los años deja islas de dentina a la vista. Muchas veces el paciente no sabe que aprieta: lo delata el desgaste plano de los dientes, la mandíbula cargada al despertar o el dolor de cabeza matutino. Si la sensibilidad viene de aquí, sin controlar el apretamiento cualquier tratamiento dura poco.
Erosión por ácidos
Refrescos, zumos de cítricos, vinagre, vino, bebidas isotónicas o el reflujo estomacal disuelven mineral del esmalte. No hace falta abusar mucho: importa la frecuencia. Beber una lata a sorbitos durante toda la tarde es mucho peor para el esmalte que bebérsela de una vez.
Una caries, un empaste que ha filtrado o una fisura
Cuando duele un solo diente y siempre el mismo, la sospecha cambia. Puede haber una caries, un empaste antiguo con filtración por el borde o una pequeña fisura en el esmalte que se abre al morder. Aquí la sensibilidad es un aviso útil: el diente está pidiendo que lo miren antes de que la cosa vaya a más.
Después de una limpieza o de un blanqueamiento
Es la sensibilidad más frecuente y la que menos preocupa, porque es temporal. Tras una limpieza profunda queda expuesta una superficie que llevaba tiempo cubierta de sarro, y tras un blanqueamiento el gel atraviesa el esmalte para actuar. En ambos casos remite en unos días y se puede prevenir bastante con la preparación adecuada. Lo explicamos con detalle junto al resto de dudas frecuentes sobre el blanqueamiento dental, porque es la pregunta que más nos hacen antes de empezar.
¿Cuándo la sensibilidad deja de ser solo sensibilidad?
Hay señales que sacan el problema del terreno de los dientes sensibles y aconsejan pedir cita sin dejarlo pasar:
- El dolor dura más de unos segundos y se queda latiendo después de beber algo frío.
- Aparece solo, sin que nada lo provoque, o te despierta de noche.
- Duele con el calor más que con el frío.
- Se concentra en un único diente que además molesta al morder.
- Hay inflamación, sangrado de encía o un sabor raro en la zona.
Cualquiera de estos puntos apunta a que el nervio o la encía están implicados, y ahí el tiempo juega en contra: cuanto antes se mira, más opciones hay de resolverlo con un tratamiento sencillo.
¿Qué valoramos en la consulta?
Localizar el diente exacto es más difícil de lo que parece, porque el dolor se irradia y el paciente muchas veces señala una zona, no una pieza. Lo que hacemos es reconstruir la historia: desde cuándo pasa, con qué se dispara, cuánto dura y si va a peor. Después revisamos el estado de las encías y medimos si hay pérdida de soporte, buscamos desgastes, fisuras y empastes con filtración, comprobamos cómo encajan los dientes al morder para descartar apretamiento y hacemos radiografías si hace falta descartar caries entre dientes o afectación del nervio.
De ahí sale un plan concreto, no una recomendación genérica. Y esa valoración inicial la hacemos sin coste: puedes venir a que te lo miremos con la primera visita dental gratuita y decidir después, con el diagnóstico ya en la mano.
Los tratamientos, según de dónde venga
- Barnices y selladores de flúor en consulta. Sellan los túbulos expuestos y bajan la sensibilidad en pocas sesiones. Es el primer paso en la mayoría de casos.
- Tratamiento de las encías. Si hay periodontitis, controlarla frena la retracción. En retracciones marcadas se puede valorar un injerto de encía para volver a cubrir la raíz.
- Reconstrucciones del cuello del diente. Cuando el desgaste ya ha hecho un surco, se rellena con composite y la molestia desaparece prácticamente el mismo día.
- Férula de descarga. Si la causa es apretar por la noche, protege el esmalte que queda y evita que el problema se repita.
- Empaste, endodoncia o corona. Cuando hay caries, filtración o el nervio está afectado, se trata el origen.
- Rehabilitación estética del esmalte desgastado. En bocas con mucho desgaste, además de proteger hay que devolver forma y color al diente. Ahí entran opciones como las carillas de composite o de porcelana, que valoramos siempre después de haber controlado la causa del desgaste.
Lo que puedes empezar a hacer hoy
- Cambia a un cepillo suave y limpia con movimientos cortos y suaves desde la encía hacia el diente, sin frotar en horizontal.
- Usa una pasta específica para sensibilidad de forma constante, mínimo dos o tres semanas. Un truco que funciona: extenderla con el dedo sobre la zona sensible antes de acostarte y no enjuagarte después.
- Espera media hora antes de cepillarte si has tomado algo ácido. El esmalte está reblandecido y cepillar en ese momento arrastra mineral.
- Toma las bebidas ácidas de una vez y no a sorbos a lo largo del día.
- Si notas que aprietas, coméntalo en la consulta aunque no te duela nada. Se trata mucho mejor antes de que haya desgaste.
En resumen
Los dientes sensibles al frío no son algo con lo que haya que aprender a vivir, ni una consecuencia inevitable de la edad. Son un aviso de que en algún punto la dentina ha quedado al descubierto, y ese punto casi siempre se puede identificar y tratar. Cuanto antes se hace, más sencillo es el tratamiento y menos diente se pierde por el camino.
Si llevas tiempo esquivando el hielo, masticando de un solo lado o tapándote la boca al salir al frío, ven y lo miramos con calma. Pide tu cita en nuestra clínica de Alcobendas y te decimos exactamente de dónde viene tu sensibilidad y qué necesita.